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Isaac Laboy Moctezuma, tallando la identidad de un pueblo

  • cronicaeltesoro
  • Dec 8, 2025
  • 3 min read



Quebradillas, Puerto Rico — Isaac Laboy Moctezuma, un artesano y escultor cuya creatividad no conoce límites, capaz de transformar madera y piedra en relatos vivos de historia, cultura y memoria. Más que un escultor, Laboy es un narrador de su tierra, un hombre que convierte cada pieza en un testimonio de Puerto Rico, donde la naturaleza, la tradición y la identidad se encuentran en cada corte y cada detalle de sus obras. Desde la icónica “Cara del Indio” de Isabela hasta las múltiples esculturas que descansan en museos y plazas de la isla, la obra de Isaac es un testimonio vivo de la identidad cultural puertorriqueña.


Nacido en Yauco y criado en Quebradillas desde 1960, Isaac se considera quebradillano de corazón. Desde niño, se sintió fascinado por la naturaleza. Árboles, piedras, pájaros y bejucos eran para él motivos de creación; incluso la madera más humilde podía transformarse en arte. Inspirado por su abuelo, un artesano de calle que trabajaba con fibras naturales para hacer sogas y cordeles, Isaac aprendió que el ingenio y la paciencia podían convertir lo ordinario en extraordinario.


Su pasión por el arte se consolidó durante su juventud, mientras exploraba la cestería, la talla de madera y la escultura. Con el tiempo, su taller en el barrio Charcas de Quebradillas se convirtió en un laboratorio creativo, abierto a todos los que quisieran aprender. Allí, los estudiantes no solo tallan madera: aprenden a observar, a cuestionar, a recrear la realidad a través del arte, bajo la filosofía constructivista que Isaac aplica en cada clase. Para él, enseñar es tan importante como crear; cada alumno es un espejo que refleja su pasión y su visión del mundo.


Pero Isaac no siempre se dedicó exclusivamente al arte. Durante casi una década trabajó como psicólogo ayudando a pacientes en hospitales psiquiátricos. Fue una experiencia dura, pero enriquecedora. “Nadie sabe lo que pasa detrás de las puertas”, dice Isaac, y ese aprendizaje de sensibilidad y empatía lo llevó de vuelta a la escultura con una perspectiva más humana y profunda.


Su obra más conocida, la “Cara del Indio”, representa al cacique taíno Mabodamaca y se ha convertido en un ícono cultural de Isabela. Pero su legado es mucho más amplio: esculturas en museos de Puerto Rico, piezas monumentales en plazas y parques, y cientos de creaciones en madera que documentan la flora, la fauna y la historia de la isla. Cada obra es un diálogo entre Isaac, el material y la memoria colectiva, un encuentro entre el pasado y el presente.


Detrás de cada obra monumental hay historias que revelan su carácter curioso y travieso. En su juventud, él y su amigo Juanjo cargaban piezas gigantes por cuestas empinadas, improvisando métodos y herramientas para mover esculturas pesadas. Cada proyecto era un reto, pero también una aventura, una manera de vivir la creatividad y la amistad en acción.




Hoy, después de más de 40 años dedicados al arte, Isaac continúa enseñando y creando, con una mezcla de humildad y sabiduría que solo el tiempo otorga. Sus consejos a las nuevas generaciones son claros: “Sean autodidactas, observen, aprendan de la naturaleza y nunca pierdan la capacidad de asombro”. Su vida y obra son un recordatorio de que el arte puede ser un puente entre generaciones, un espejo de la identidad y, sobre todo, un acto de amor hacia la comunidad que lo vio crecer.


Isaac Laboy Moctezuma no solo talla madera y piedra: talla memorias, raíces y sueños, y con cada obra deja un pedazo de su Puerto Rico natal que perdurará mucho después de su última creación.


Entrevista por: Nicole Pérez

Escrito por: Erika Santiago


Entrevista Completa:



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