Cobada 2025: un reencuentro en Puerto Hermina
- cronicaeltesoro
- Oct 14
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A finales de julio de 2025, la playa Puerto Hermina, en Quebradillas, volvió a vestirse de un espectáculo natural único: la Cobada, el fenómeno en el que miles de cobitos, también conocidos como cangrejos ermitaños, emergen de sus escondites para buscar nuevas “casas” y continuar su ciclo de vida. Este evento, que combina belleza natural y comportamiento animal, siempre ha atraído tanto a locales como a visitantes, convirtiéndose en una tradición de observación y aprendizaje sobre la biodiversidad marina de la región.
Dato curioso: es por este evento y la gran población de cobitos en Quebradillas que el logo de La Casa del West es un cangrejo ermitaño (cobito).
Lo que hizo especial a la Cobada de este año fue su conexión con la ciencia. Por primera vez, la observación del fenómeno se complementó con un proyecto de investigación desarrollado por C3TEC, un centro de investigación de Caguas, en colaboración con la Liga Ecológica Quebradillana. El propósito de la investigación era estudiar las preferencias de los cobitos al elegir sus conchas y, al mismo tiempo, brindarles nuevas “casas” a través de cobitos hechos de material biodegradable. Estos cobitos artificiales fueron diseñados para integrarse con el entorno natural, ofreciendo a los cangrejos ermitaños opciones adicionales de protección sin afectar su hábitat.
Durante el evento, los científicos y voluntarios observaron cuidadosamente cómo los cobitos interactúan con el entorno y las conchas disponibles. Aunque no se hicieron muestreos formales, la información recopilada servirá para comprender mejor el comportamiento de estas especies y cómo podemos apoyarlas mediante iniciativas de conservación.
Además de la investigación científica, la Cobada 2025 fue un espacio de encuentro para la comunidad. Familias, estudiantes, fotógrafos y curiosos se acercaron a Puerto Hermina para observar el espectáculo natural. La mezcla de ciencia, educación ambiental y observación directa del comportamiento animal hizo que el evento fuera memorable para todos los presentes.
La Cobada no solo impresionó por la cantidad de cobitos que emergieron, sino también por la interacción armoniosa entre naturaleza y seres humanos. Fue un recordatorio del delicado equilibrio que existe en los ecosistemas costeros de Puerto Rico y de cómo proyectos de investigación y conservación pueden complementarse con la participación activa de la comunidad.
En definitiva, la Cobada 2025 en Quebradillas dejó huella: un fenómeno natural convertido en experiencia educativa y científica, que permitió admirar la belleza de los cobitos mientras se generaba conocimiento sobre sus hábitos y necesidades.
Redacción: Erika Santiago



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